S. REI - Vilagarcía Los trabajos de los veinte inmigrantes que han participado en el taller de pintura organizado por la Cruz Roja pueden verse desde ayer en la sala de exposiciones del Auditorio de Vilagarcía. Coloridos ecos de culturas tan distantes y diferentes como la argelina, la senegalesa y la brasileira inundan la muestra "Color Cotidiano", que acerca al público arousano retazos de los recuerdos que vinieron en la memoria de sus autores.
Más de cuarenta obras componen una exposición que muestra el trabajo realizado en los últimos meses en las aulas impartidas por Augusto Metztli y Marthazul. Clases que han conseguido sacar a la luz las aptitudes artísticas de personas que, en la mayor parte de los casos, nunca antes habían sostenido un pincel entre los dedos.
Tras un arduo proceso de selección en el Auditorio pueden verse unas sencillas y coloridas obras que demuestran, sin embargo, la enorme capacidad de síntesis y la capacidad expresiva de los que las realizaron.
Karim Abudurama, de Ghana; Yasmin Evangelista Silva Matos, de Brasil; Emilienne Chimene Ngon Eyike, de Camerún; Mouhamadou Lamine Diop, de Senegal; Mayada Fall, también de Senegal; Amin Belabbaci, de Argelia; Gabrielly Evangelista Silva Matos, de Brasil; Pacience Agho, de Nigeria; Ale Fall, de Senegal; María Concieção da Silva Evangelista, de Brasil; Fatima Sahbaoui, de Argelia; y Mariam Belabbaci, de ese mismo país, son algunos de los que a lo largo de tres meses fueron dejándose seducir por acuarelas, témperas, lápices y demás técnicas de dibujo.
En el Auditorio pueden verse unas obras con enormes reminiscencias naif, pero también con innegables vínculos con culturas como las del África negra.
Máscaras, elementos vegetales, pero también personas, imaginadas o fruto de la memoria, desfilan por unos dibujos realizados por unos artistas de edades muy diferentes.
En las paredes de la sala de exposiciones las pinturas de niños de cuatro años se mezclan con las de los adultos. Pues además de para aprender los rudimentos del arte las aulas de iniciación a la pintura han servido a muchos como distracción, para practicar el idioma de su nuevo país y para conocer gente y costumbres.
La satisfacción se reflejaba ayer en los rostros de los artistas emergentes, que han visto su trabajo expuesto en un espacio público. No para todos era la primera vez, ya que recientemente el Museo del Árbol de Costa Rica seleccionó los trabajos de algunos de estos creadores para participar en una exposición. Entre ellos destacó especialmente el del joven senegalés Mayada Fall, que fue muy bien valorado a ambas orillas del Atlántico.