Las alcachofas suelen ser unas verduras desterradas por sistema de la dieta del niño, pero es un alimento con muchas posibilidades, ya que sus múltiples presentaciones la hacen muy versátil.
Una vez probada en esta forma (con jamón) y comprobada su aceptación, podemos probar otra manera interesante como, por ejemplo, en forma de croquetas, envolviendo los corazones de alcachofa bien limpios y sin fibras en una bechamel densa y rebozadas de forma crujiente.
La alcachofa es un tipo de verdura que tiene la cualidad, al igual que las setas, el cardo o el calabacín, de asemejarse en sabor, una vez bien cocinados y presentados, a una carne tierna; por esto, en guisos de ternera, pollo, o cerdo es muy posible que sean bien recibidos por el pequeño de la casa.
Así se prepara:
Las alcachofas se limpian y se cuecen en agua hirviendo con sal hasta que estén tiernas.
Una vez tiernas, se pasan a una cazuela. En una sartén con un poco de aceite se rehoga el jamón, cortado en trocitos pequeños, y antes de que doren se vierten sobre las alcachofas junto con el aceite.
A continuación, se añaden los guisantes —bien escurridos— a la cazuela de las alcachofas, se sazona con sal y se deja al fuego durante cinco minutos.
Ingredientes:
12 alcachofas, 100 g de jamón, 1/4 kg de guisantes, aceite, sal.




