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Francis Franco: "Mi vida hubiera sido distinta si no me llamara como el abuelo"

El nieto de Francisco Franco afirma que para contar relatos de juventud, antes de ser jefe del Estado, el general utilizaba para empezar la coletilla "cuando era persona"
17-01-2012 10:53
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Francis Franco R. Grobas

Francis Franco R. Grobas

Francis Franco recuerda que su abuelo podía pasarse horas discutiendo sobre pesca o contando historias de su juventud y siempre empezaba sus relatos con la coletilla "cuando yo era persona..." . Ese fue precisamente el título de la entrevista-coloquio que presentó la periodista Lucía Trillo ayer en el Club FARO, y que el nieto de Franco aceptó sin entrar en otro ámbito que el de las relaciones entre un nieto y un abuelo, una especie de memoria sentimental.
"Cuando era persona", hacía referencia a la época anterior a ser jefe del Estado y equivalía a la separación que él siempre hacía entre su trabajo y su esfera privada. Creo que nunca le oí opinión alguna sobre cuestiones políticas cuando le acompañaba como nieto. O sea que eran historias que me contaba a mí –afirmó– sin componentes políticas y es lo que trato de reflejar en mi libro, que no es una idea mía sino un encargo de la editorial que, al principio, iba a titularse algo así como "De caza y pesca con mi abuelo".
Y Francisco Franco Martínez- Bordiú ha utilizado la frase para titular ese libro suyo publicado en La Esfera de los Libros. "La naturaleza de Franco. Cuando mi abuelo era persona". Un libro que pretende ser un retrato familiar del hombre que mandó en España durante 40 años. "Es un libro testimonial que cuenta lo que no se ha contado –afirma–-. Quizás no para hoy porque el tema aún levanta ampollas pero sí para que le sirva de elemento de valoración a historiadores del futuro porque la vida pasa muy rápido y es una pena que se perdiera mi memoria de él. Se han vertido litros de tinta sobre el significado de Franco y cada cual es libre de pensar y expresar lo que quiera. Este libro aborda una faceta imposible para los historiadores porque es íntima, cotidiana".
Invertir los apellidos
A usted, le preguntaron, le invirtieron el orden de los apellidos para que se llamara como su abuelo. ¿Por qué no se los volvió a cambiar? "No fue Franco quien me cambió el apellido Martínez-Bordiú sino mi madre y mi padre –respondió– , que decidieron inscribirme con el patronímico materno: Franco. Él era muy legalista como para eso. Suele decirse que el orden de los factores no altera el producto pero yo sé bien que mi vida hubiera sido muy diferente si me hubiera llamado Francisco Cristóbal-Bordiú. Soy consciente de la animadversión que produce entre gente que ni me conoce Es como llevar un farolillo en la cabeza. No es exactamente que me diera vergüenza, me hacía sentir incómodo. Yo soy el perfecto ejemplo de la palabra prejuicio. Todo el mundo piensa algo de mí antes de conocerme. Pero una cosa es que te pese y otra cambiarlo. Sería una traición".
Cuenta Francisco Franco que cuando su abuelo murió él se daba cuenta de que el régimen estaba "caduco". Reconoce que fue un niño "malcriado que, siendo estudiante de Medicina, se marchó de su casa para ir a vivir al Pardo porque no se entendía con su padre. Un chaval que no tenía amistades, "mi abuelo fue mi gran amigo". Un crío obsesionado con la caza, que siempre se sintió diferente y solo".
Afirma que tampoco llegó a ejercer jamás su profesión. "Yo quería ser cirujano plástico, que es una profesión con un alto componente de marketing. ¿Cómo iba a hacerlo llamándome Franco?".
Llegó la democracia "y pensé que si los primeros que mandaban, que procedían de régimen anterior, nos torcían la cara, nos iban a correr cuando llegase la izquierda, por eso me fui a vivir a Chile. Luego no fue así".
Preguntado sobre si el caudillismo de su abuelo llegaba a puntos como ponerle los salmones en el anzuelo unos buzos, afirmó que era otra de las leyendas urbanas que corrían sobre él. "Está claro que en caza y pesca le facilitaban las cosas pero eso ya es una locura".
Un grupo de una veintena de personas impidió el inicio normal del acto con gritos de protesta por su celebración. Una parte ocupó el estrado mientras los asistentes a la conferencia criticaban su actitud. El grupo abandonó voluntariamente la sala después de 20 minutos tras personarse la Policía.

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