Jueves, 18 Julio 2019

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La "Casta Diva" emociona a Vigo

Unos excelentes María Ruiz (soprano) y Sergio Escobar (tenor) protagonizan una gran representación operística de "Norma"
24-05-2012 23:52
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Sergio Escobar (Pollione), Belén López (Adalgisa) y María Ruiz (Norma).  // Ricardo Grobas

Sergio Escobar (Pollione), Belén López (Adalgisa) y María Ruiz (Norma). // Ricardo Grobas


La luna ha triunfado en la noche lírica viguesa. La "Casta Diva" sonó y emocionó ayer en el Teatro García Barbón. Posiblemente fue ese momento de la ópera "Norma", en que la sacerdotisa celta se dispone a cortar muérdago a la luz de la luna a la que venera como a una diosa, el culmen de un programa que merece el aplauso y que, aunque encontró en la música de Vincenzo Bellini su cénit, trasciende la velada operística de ayer y se desarrolla durante toda la primavera (de hecho seguirá haciéndolo, con eventos hasta el 9 de junio).
Nos encontramos en el ecuador del programa de la "Primavera Lírica 2012" que presenta la "Asociación de Amigos de la Ópera de Vigo", ecuador tanto en el calendario de la serie de actos, eventos y encuentros que supone este ciclo, como en tanto que momento significativo por el acontecimiento que se produjo ayer en el Teatro Sala de Conciertos del Centro Cultural Novacaixagalicia de Vigo. La puesta de largo de la representación de "Norma" fue sin duda uno de los momentos más importantes del programa, tras una serie de preludios de interés como galas líricas de zarzuela, cantigas y ópera en abril, o mesas redondas como la del pasado miércoles, donde se conversó sobre la misma ópera "Norma", a modo de preludio para la gala.

Los Amigos de la Ópera llevan cincuenta y cuatro años cuidando que la pasión por la ópera sea algo perenne en la ciudad, y pese a tiempos de crisis (que azotan severamente, por desgracia y en primer término, a los eventos culturales) mantienen el pulso ilusionante en sus esforzadas actividades. Se intuye que, en parte, animados por la eficacia del programa primaveral que llevan a cabo este 2012, y a eventos del empaque de esta función, una "Norma" que volvió a Vigo después de cuarenta y siete años de la última vez que se representó en nuestra ciudad. Además, esta función fue dedicada por parte de los Amigos de la Ópera de Vigo al recientemente fallecido Rey Rivero, compositor y fundador en 1957 de la Coral Casablanca viguesa.

"Norma" es posiblemente la ópera más famosa de Bellini, autor malogrado, prontamente fallecido y que no obstante pasa, merecidamente, por paradigma del romanticismo operístico. Bellamente melódico, cuidadoso y sensible con sus libretos y escenografías, el italiano resulta además uno de los autores más exigentes para con la voz, a la que exige un gran virtuosismo (incluso la gran Montserrat Caballé ha llegado a confesar que es le autor que le ha dado más trabajo), pero el resultado es tan acrobático como sostenido por el misterio de la belleza melódica, que en el caso de "Norma" se empapa de misterio y dramatismo.

La Compañía "Escena Lírica" fue la encargada de acercarnos la obra de Bellini anoche, con un elenco (todo él nacional) capitaneado por la soprano María Ruiz (que nos visitó recientemente con "La Traviata"). Con un teatro a cuya propuesta respondió la ciudad generosamente, se abrió el telón, tras la obertura (aquejada la orquesta en estos primeros compases de poco ímpetu, quizá, aunque supo sobreponerse a este arranque), y se mostró un escenario magníficamente engalanado, mínimal pero de efectividad ambiental indudable: nocturno y mágico como reclama el libreto, un paisaje umbrío, un misterioso bosque moldeado por irreales luces y sombras. No sería el único decorado que lució la ópera, y de hecho ya en el primer acto mutó parte del atrezzo por una proyección al fondo (igual que el crepuscular bosque, un entorno ominoso e ígneo: un refugio austero, pétreo y su lumbre)

Del elenco de intérpretes cabe destacar al tenor Sergio Escobar, Pollione, magnífico y vibrante en sus arias. Y la ya citada María Ruiz, con mayor técnica que proyección vocal pero sin duda dueña de unos agudos delicadamente modulados. De hecho Ruiz, que cargó con el papel de la sacerdotisa Norma, supo triunfar con la conocidísima aria de la invocación a la Luna, la "Casta Diva", recibiendo un explosivo aplauso, engañado con algunos vítores. Y Belén López completó el trío más aclamado, interpretando a Adalgisa, la amada del romano Pollione (padre, a la sazón, de los hijos de Norma, y objeto de su amor? estamos, obviamente, en tierra de drama puro), fue de lo más destacado. Soprano magnífica y de timbre envolvente, a quien acompañó con enorme expresividad Escobar en el final del primer acto. El "¡Abandonarme, abandonarme!" de éste fue, más que un canto, un auténtico estremecimiento.

El final del segundo cuadro del acto primero a tres voces resultó, también, otro de los momentos remarcables de una noche de ópera iluminada, por supuesto, por una diosa lunar que la hizo resplandecer.

Cabe aplaudir iniciativas como este ciclo primaveral, que intentan aproximar la música digamos "culta" a Vigo. Que se debata en foros abiertos y gratuitos sobre el hecho musical, sobre óperas que serán representadas en la propia localidad, parece un modo acertado, sentido, ilusionado y brillante de romper tabúes y clichés como el del supuesto espíritu minoritario de la música clásica y, sobre todo, de la ópera. Hablamos de un género sintetizador y, porqué no, popular, que aúna música y drama, teatro y literatura, escenografía e interpretación en un totum revolutum que ha sido popular (evoquemos las obras de Verdi, en este sentido, tan apegadas al pueblo) y que nunca debería perder ese espíritu universal, ajeno a elitismos.

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