Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

No hay memoria sino memorias, ni biografías sino bioficciones

¿Qué sorpresas nos deparará  la memoria? | // FDV

¿Qué sorpresas nos deparará la memoria? | // FDV

El otro día tuve ocasión de conocer algún episodio de mi vida de cuya existencia no sabía nada. O se me había borrado porque la persona que me lo recordó riendo es fuente de toda solvencia, así que no tengo más remedio que creérmelo. En una reciente entrevista, un avispado presentador me preguntó qué había hecho la noche en que actuó Madonna en Vigo y no tuve más remedio que responderle con otra pregunta: ¿Hay alguna razón que tú sabes y yo no para que tenga que acordarme de esa noche? Y es que lo único que guardaba en mi mente de aquella actuación es haberla visto de día, con mucho calor y en Balaídos. Luego sabe Dios qué fue de mi vida aunque es sospechoso que me lo pregunten. Cuento esto porque me ocurren con cierta frecuencia estos episodios, hasta el punto de que he llegado a pensar que, si tuviera que escribir mis memorias, tendría que recurrir a las de otros sobre mi vida y hacer luego un hilvanaje.

  • De los Rolling a Madonna, Iggy o Dylan: 40 conciertos míticos de Vigo

En una ocasión me invitaron a hablar unos minutos sobre mi experiencia periodística ante un puñado de jóvenes empresarios emprendedores y, cuando la coordinadora del acto me pidió que contara algún anécdota vivida ¡no supe recordar ninguna a pesar de 45 años de periodismo día tras día! ¡Los dioses me socorran! Cierto que mi vida ha sido agitada en acontecimientos sin especial transcendencia pero muy movidos, diversificados y entremezclados; lo que nunca creí es que en mi cerebro obrara una especie de borrador que los mandara al cuarto de los baúles de mi mente. Veo, sin embargo, a amigos que lo recuerdan todo y con más precisión en la medida en que su vida ha sido más pobre en acontecimientos. ¡Porca miseria! Una vez le oí decir a un catedrático malagueño que la biografía es un arte que exige el oficio de un artesano y es cierto. Yo también creo que la biografía y la vida no son lo mismo, que son conceptos paralelos pero no idénticos ya que, como decía más o menos aquel profesor, cualquier vida, incluso la más intensa y aventurera tiene repeticiones, tiempos muertos, monotonías y aburrimientos que no tienen cabida en un relato biográfico. Bien lo sé yo, que sumé yo para este periódico unas 170 o 180 minibiografías de gallegos.

36

De los Rolling a Madonna, Iggy o Dylan: 40 conciertos míticos de Vigo Hilda Gómez

A las biografías a veces habría que llamarlas bioficciones para acercarlas más a su verdadera identidad. Y es que , como bien recuerda en su libro El ayer que se nos fue Pedro Úbeda, los recuerdos se presentan casi siempre enmarañados, entremezclados, persiguiéndose unos a otros sin orden ni concierto. “Se detienen un instante para desvanecerse al siguiente en el océano de una memoria siempre fugaz”, afirma. El otro día, en el tren Vigo-Madrid, coincidí con dos amigas. A una la había conocido en su veintena, a la edad que ahora mismo tiene su hija, y a la otra vestida de burbuja Freixenet en la presentación de este anuncio en Barcelona. Habían pasado 20 años o más por cada una de ellas, mantenían una belleza de otra índole que la de antaño y las dos me trajeron una catarata de recuerdos aunque sin saber qué parte eran reales y qué parte recreados. Está claro que hace veinte años ni ellas ni yo éramos los mismos porque no somos esencias impermeables al tiempo y las experiencias nos modifican.

El ayer que se nos fue, de Pedro Úbeda

El ayer que se nos fue, de Pedro Úbeda

La memoria es un espacio de subjetividad, un terreno movedizo y por eso yo tengo tan poca confianza cuando se lleva a la política y se habla de memoria histórica, dos términos que parecen opuestos aunque ahora lo encubran con el adjetivo “democrática”. Existe la memoria de los vencedores -que es la que yo estudié de niño- y la de los vencidos -que es la que burbujea ahora-, como en la vida misma de cada una de nosotros. Ya me gustaría a mí, y vuelvo al principio, acordarme de mi propia biografía, y que fuera cierta.

Compartir el artículo

stats