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Cuando los celos son enfermizos

@A2C_ILUSTRACIONS

El otro día oí a una chica decir: “Un poquito de celos demuestra amor; eso es que lo quiero de verdad”. Tengo que reconocer que se me hizo un nudito en el estómago al escuchar esa frase en boca de una persona joven en 2021. ¿Por qué? Básicamente, porque las demostraciones de amor deberían estar orientadas a actitudes positivas y que nos hagan sentir bien, y es un poco triste demostrarte a ti misma que quieres a alguien a través de una emoción tan negativa como los celos.

Es cierto que no todos los celos son enfermizos, al igual que ser personas muy ordenadas no nos convierte en obsesivas compulsivas, pero puede que sea un germen, una semillita de algo que se va haciendo más grande hasta que nos engulle. Por eso, lo mejor es tener cuidado con ellos y evitar que vayan a más.

¿Qué son los celos?

Son una emoción que sentimos cuando percibimos una amenaza (real o no) de pérdida sobre una persona por la que sentimos amor o apego. De alguna manera, pensamos que la otra persona es nuestra y que nos la van a robar. Un ejemplo claro desde la infancia es cuando un niño pequeño tiene una hermanita nueva y piensa que sus padres solo la van a querer a ella.

Si nos basamos en lo que es patológico o trastorno cuando hablamos de celos, encontramos dos tipos:

Celos obsesivos: Son personas que están excesivamente preocupadas por una posible infidelidad de su pareja, casi siempre irreal. Las personas con celos obsesivos les dedican mucho mucho tiempo a sus preocupaciones con respecto al tema. Pueden pasarse horas navegando por las redes sociales o revisando el WhatsApp con la intención de encontrar alguna pista que alimente y refuerce la obsesión de que su pareja les pone los cuernos. Dado que en la mayoría de los casos son ideas que no existen, buscan conectar una parte de realidad con otra que solo está en sus pensamientos para darles coherencia. Es algo de este estilo: el novio de Fulanito le fue infiel con un compañero de trabajo, así que, siempre que mi pareja sale con compañeros de trabajo, me pongo de los nervios y uso cualquier excusa, como que tarde a responder los mensajes o llegue a casa más tarde de la hora prevista, para alimentar mis sospechas de que me están haciendo lo mismo a mí.

Además, la persona celosa obsesiva fiscaliza constantemente el tiempo de ocio, de trabajo y, en general, toda la vida de su pareja llamándola o escribiéndole a todas horas, invadiendo su privacidad o con frases del tipo ¿dónde estás?, ¿a qué hora llegarás?, ¿por qué no puedo ir yo? Este tipo de celos son tan graves que suelen acabar afectando a la vida social, laboral y personal de la persona que los padece.

Trastorno de delirios de tipo celotípico: Este trastorno es bastante complejo, mucho más que el anterior, se trata de un problema derivado de la esquizofrenia y puede incluir delirios, alucinaciones, depresión, manía, etc.

En los casos donde una de las personas de la pareja muestra conducta celotípica, pueden suceder hechos como el que describo:

“El otro día fuimos mi pareja y yo al fisioterapeuta. Le tocaba a mi pareja primero y yo me quedé en la sala de espera. Después de un rato sentía que estaba pasando algo; estaba seguro. Y, efectivamente, cuando salió el fisio, se estaba subiendo la bragueta y tenía cara de satisfacción, y a través de la puerta vi cómo mi pareja le guiñaba el ojo y sonreía. Estaba claro que se habían acostado. El problema es que, cuando explico lo que he visto, me lo niegan, y también había otras personas en la sala de espera que me dijeron que eso no había pasado. No es la primera vez que pasan cosas similares.”

Esto es un ejemplo de muchos que suceden cada día y que, por desgracia, son más habituales de lo que creemos. La gran diferencia de estos celos con los celos obsesivos son los delirios y las alucinaciones. En este caso, el delirio es el pensamiento de que “sentía que estaba pasando algo”, “estaba seguro y, efectivamente, sucedió”; se trata de pensamientos alterados y sin una base real, que se dan habitualmente en las personas celosas. Un poco más extraño es que tengan alucinaciones: “se estaba subiendo la bragueta”, “le guiñaba el ojo”... Este tipo de patrones pueden formar parte de las alucinaciones celotípicas. Son los casos más graves: es muy complicado intentar decirle a alguien que lo que está viendo, escuchando o sintiendo no es real.

Como podemos ver, hay diferentes grados en los celos, desde los aparentemente inofensivos hasta los gravemente patológicos que afectan a todas las áreas vitales de la persona y a su entorno social.

En la próxima entrega os acercaremos a los diversos abordajes de los celos a nivel psicológico y psiquiátrico. Hasta entonces, como siempre, os invitamos a compartir con nosotros vuestras dudas, inquietudes y críticas en nuestra web: www.saludplacer.com.

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