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Gallegos a la vanguardia

“Os biólogos de bit imos ser moi necesarios”

La canguesa Tamara Prieto Fernández, investigadora del Weill Cornell Medicine en New York, desarrolla herramientas computacionales para descifrar el genoma de las células tumorales

La investigadora canguesa Tamara Prieto, en el puente de Brooklyn. FDV

Poco aficionada a la informática y a la tecnología en general, nunca se imaginó que acabaría convirtiéndose en una “bióloga de bit” y pasando sus jornadas laborales ante la pantalla del ordenador para desentrañar las claves escondidas entre millones de datos genéticos y que permiten reconstruir la evolución de las células tumorales. Tamara Prieto Fernández (Aldán, 1991) “disfruta” programando y desarrollando las herramientas computacionales que posibilitan avanzar en la detección, los tratamientos y el pronóstico frente al cáncer desde la prestigiosa universidad de Cornell, una de las mejores en investigación de EE UU y del mundo.

Estudió la carrera en Santiago y unas prácticas en la Fundación Galega de Medicina Xenómica le hicieron descubrir y darse cuenta de la importancia de la bioinformática. Así que se matriculó en un máster en la Autónoma de Barcelona para iniciarse en este campo: “Quería facer algo distinto e que me sacase da miña zona de confort. Sempre me gustaron os retos e todo o que sexa aprender cousas novas”.

Y, finalizada esta formación, en 2014 se incorporó al laboratorio del vigués David Posada, uno de los científicos gallegos con mayor proyección internacional. Por entonces acababa de conseguir fondos del Consejo Europeo de Investigación (ERC) para obtener el genoma de células tumorales en cáncer colorrectal y leucemia linfocítica crónica y estudiar su evolución con el fin último de mejorar el conocimiento sobre la enfermedad.

Tamara se incorporó al proyecto para desarrollar su tesis doctoral. “A idea era reconstruir a historia das células de pacientes con leucemia e para discernir os ruidos do verdadeiro sinal desenvolvín algúns programas e identifiquei certos sesgos e problemas nos datos. Normalmente, buscamos mutacións que nos permitan reconstruir esa evolución, pero hai centos de miles. É imposible manexar tantos datos de forma manual, por iso é preciso utilizar a bioloxía computacional e a estadística. A estancia no laboratorio de David Posada deume un conxunto de coñecementos e técnicas que agora mesmo son moi requeridas”, destaca.

Tamara Prieto, en el estadio de los Yankees, durane el derbi contra los New York Mets del 4 de julio

Tamara Prieto, en el estadio de los Yankees, durane el derbi contra los New York Mets del 4 de julio

Después de 7 años en Vigo, Tamara se incorporaba a principios de este año al grupo de Dan Landau en la Weill Cornell Medicine, donde conviven la docencia, la investigación y la atención clínica. Y está implicada en varios proyectos que siguen la línea de su trabajo con Posada. “O meu mentor aquí ten formación como médico e unha grande capacidade para ver as necesidades que existen na parte clínica. É un grupo moi dinámico e agora mesmo xa estou adaptada e moi contenta. Gústame moito traballar cos meus compañeiros. Síntome realizada”, celebra.

En su grupo disponen de diferentes plataformas para secuenciar células individualizadas y obtener de forma simultánea distintos materiales genéticos. Y gracias a estas técnicas son capaces de secuenciar el genoma mitocondrial, que tiene una tasa de mutaciones mucho más elevada que el nuclear, y reconstruir a partir de ahí la filogenia o evolución de las células. Otro de los proyectos en los que está implicada Tamara está relacionado con los microsatélites, determinadas secuencias de ADN en las que un fragmento se repite de manera consecutiva.

“A posibilidade de que existan mutacións nesas rexións é máis alta e o que intentamos saber é se centrándonos só nestas zonas podemos conseguir unha densidade de mutacións maior. O problema é que tamén son rexións moi ruidosas e estamos desenvolvendo métodos para distinguir o sinal. Ó mesmo tempo, outros compañeiros de laboratorio fan cultivos celulares para crear unha evolución e despois secuencian as células para ver se conseguimos os mesmos resultados”, explica.

También participa en un estudio que sigue esta misma dinámica pero a partir de la secuenciación de todo el genoma nuclear y utilizando un novedoso método de amplificación en colaboración con otro laboratorio estadounidense.

"Aquí daste conta de que aínda que as cousas que facemos non se poidan aplicar directamente a día de hoxe si van ter un impacto na medicina nalgún momento”

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En su grupo utilizan datos de pacientes del Weill Cornell Medicine, así como de bases públicas, con leucemias, cáncer colorrectal y de esófago o glioblastomas. La cercanía de quienes sufren estas enfermedades les hace ser más conscientes de la importancia de sus investigaciones: “Toda a comunidade científica está centrada en poder axudar, pero aquí daste conta de que aínda que as cousas que facemos non se poidan aplicar directamente a día de hoxe si van ter un impacto na medicina nalgún momento”.

Tamara también está muy volcada en la divulgación y comprometida con el impulso de vocaciones femeninas en la ciencia y la tecnología. Durante su etapa en Vigo, participaba con sus compañeras de laboratorio en los actos por el Día de la Mujer y la Niña en Ciencia, además de visitar institutos donde sus excompañeros de clase eran profesores. Y antes de trasladarse a EE UU formó parte del programa “Conócelas” de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer para visibilizar a las científicas que trabajan en este ámbito. Y ya desde Nueva York envío un vídeo a los alumnos de su antigua profesora de Biología en el mismo colegio donde estudió.

Tamara Prieto en su centro de trabajo

Tamara Prieto en su centro de trabajo

“En moitos casos, o concepto que teñen os nenos é o do biólogo no laboratorio coa bata branca, ou incluso traballando no campo, pero descoñecen que tamén hai biólogos de bit, biólogos computacionais. Un campo no que ademáis somos poucas mulleres e que se vai precisar moito nos próximos anos. Os procesos manuais nos laboratorios cada vez se automatizan máis, polo que se obteñen máis datos. E aínda que tamén se automaticen os procesos para separar o ruido do sinal, igualmente serán necesarias as persoas que desenvolvan estes programas”, destaca. 

Tamara trabaja casi todo el tiempo en el New York Genome Center, una organización de investigación independiente y sin ánimo de lucro donde coinciden expertos de distintas universidades. Y una vez por semana acude a la Facultad de Medicina de Cornell. Ambos centros están en Manhattan y suele desplazarse en bicicleta desde la isla de Roosevelt, donde vive. “New York é unha cidade moi bonita e chama a atención a cantidade de persoas e culturas. Pensaba que era tamén o lugar do mundo máis respetuoso cos ciclistas, pero todo o mundo me di que a cidade está volvendo á normalidade trala pandemia. A xente está de novo estresada e todo vai moi rápido. Creo que estaba equivocada”, reconoce entre risas.

Eso sí, en paisaje no tiene competencia con su tierra: “Aldan é precioso. Sorprendeume que aquí a xente non ten esa sensación de arraigo e míranme con curiosidade cando lles digo que son dun dos sitios máis bonitos do mundo. Aprecio a beleza de New York, pero Central Park é pequeno para o verde que eu preciso. É moi ordeado. O bo é que a unha hora xa tes natureza desordeada”.

Tamara aún no ha visto las luces navideñas en la Gran Manzana. “Non sei se me vai dar tempo de miralas porque seguramente volva a casa polo Nadal. Pero de momento no skyline non hai moita competencia con Vigo”, bromea. 

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