Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Irvine Welsh Escritor

“Creí que moriría antes de los 30. Al no ocurrir, me decepcioné”

“Muchos artistas, a lo largo de la historia, han estado muy cerca de ser unos criminales. La línea entre la criminalidad y el proceso creativo es muy delgada”

El escritor escocés Irvine Welsh, en Mallorca hace unos días

Irvine Welsh (Leith, Edimburgo, 1958), acaba de publicar El artista de la cuchilla (Anagrama), en la que recupera a algunos de los personajes y escenarios del universo Trainspotting, la novela que le lanzó a la fama tras llevarla al cine Danny Boyle en 1996.

– Con El artista de la cuchilla, recupera al carismático psicópata Francis Begbie. ¿Por qué lo eligió a él y no a otro?

– La verdad es que no sabía qué hacer con Begbie. Era un personaje que se había quedado como un poco perdido, y con el estilo de vida que llevaba , de alguna manera iba a acabar muerto. Así que quise reformarlo, pero dándole un estilo distinto de maldad. Una violencia más de sangre fría, una violencia que quizá está más sancionada por la sociedad en estos momentos. Me pareció que sería una buena parábola de lo que ocurre en el mundo actualmente, porque la violencia callejera que había antes, la violencia de la clase obrera, se ha perdido un poco. La violencia que existe ahora tiene más que ver con la CCTV (circuito cerrado de televisión), con los controles, con el poder... es una violencia más de clase alta. Pensé que sería interesante que Begbie se desarrollara dentro de esa violencia más fría y manipuladora, que es la que impera.

– Francis Begbie es ahora un escultor, reconocido por sus bustos distorsionados y mutilados de rostros famosos. ¿Un artista tiene algo de psicópata?

– Sin duda existe un vínculo entre el proceso creativo y el proceso destructivo. Son dos elementos que están alineados, y de alguna manera se encuentran muy cerca y a la vez muy lejos. De hecho, el proceso destructivo es como una versión frustrada del proceso creativo. Para mí es así, yo lo llevo en mi ADN, porque soy un viejo anarquista. No sé si eso es verdad en sí, pero yo lo siento así, y creo que para muchas personas el proceso creativo precisamente se ha visto frustrado por la sociedad, por la cultura, por las restricciones, y se ha dejado a estos artistas sin la munición para poder defenderse. Eso hace que su proceso creativo se vuelva destructivo. Muchos artistas, a lo largo de la historia, han estado muy cerca de ser unos criminales. La línea entre la criminalidad y el proceso creativo es muy delgada. El impulso creativo tiene un punto destructivo y también criminal. Y yo tengo muchos amigos, que son artistas y músicos, que debido al pasado que han vivido, a raíz de algunas decisiones que tomaron en algún momento de su vida se les ha calificado como artistas y no como criminales. Casualidades, de alguna manera. Así es como somos en esta sociedad hoy en día.

"Hay un vínculo entre el proceso creativo y el proceso destructivo, yo lo llevo en mi ADN"

decoration

– ¿Usted se ha sentido alguna vez perdido en la vida?

– Sí, la verdad es que yo pensaba que me iba a morir antes de cumplir los 30. Estaba convencido de que así sería. Era una fantasía que tenía. Mi papá se murió joven y pensaba que a mí me sucedería lo mismo. Muchos familiares y amigos míos fallecieron por accidente, abuso de alcohol... se fueron muy pronto, muy jóvenes. Sin embargo, por la familia de mi madre llegaban a mayores. Como pensaba que me iba a morir joven, siempre he vivido sin límites. Ya que iba a vivir poco, pues que fuera bueno, me decía a mí mismo. Durante la adolescencia, y también cuando tenía veintitantos, consumí muchas drogas y mucho alcohol, y de alguna manera lo mío se había convertido en una especie de profecía. Sinceramente, cuando pasé los 30 me sentí decepcionado. Joder, todavía estoy aquí, pensaba. Así que opté por hacer algo con mi vida, y entonces me puse a escribir.

– Antes señaló que hoy impera la violencia psicológica, manipuladora. ¿Por qué lo cree así?

– Creo que hoy en día vivimos un tipo de violencia psicológica, dado que se está dando un cambio en la humanidad, porque pasamos de una sociedad industrializada, de trabajos remunerados, a una sociedad tecnológica, en la que la tecnología lo puede solucionar todo. Pero por otro lado no tenemos un sistema político que realmente pueda dar apoyo, porque simplemente sirve a la élite, no está a la altura del cambio social que hemos sufrido.

– Usted vivió la explosión punk en Londres y llegó a ejercer de guitarrista y vocalista de una banda. ¿Todo eso forma parte del pasado o sigue necesitándola de algún modo como alimento vital?

– Sí, la música fue muy importante en mi juventud, y lo sigue siendo actualmente. Actualmente me muevo con una performance de tecno, con la que he actuado en distintos festivales. También hago algunas cosas con la banda The Libertines, con la que publicaremos un disco el próximo año, y hemos sacado trece canciones nuevas para el musical de Trainspotting. A la música le dedico alrededor del 60 por ciento de mi tiempo laboral, el resto, a la escritura y la televisión.

– The Exploited, un grupo de su Escocia natal, icono del punk británico, actuará en España en 2022. Tengo entendido que es muy buen amigo de algunos de los integrantes de la banda.

– ¡Oh, los Exploited! Conozco a Wattie Buchan, su cantante, una persona con muchísima fuerza que cree firmemente en la ética del punk. También soy muy buen amigo de Robbie, el guitarrista del grupo, que también ejerce de productor de películas de terror independientes. Exploited son muy grandes, seguro que gustan mucho al público español, y seguro que España les gustará a ellos.

Compartir el artículo

stats