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La matemática más allá de la lógica

La viguesa Peregrina Quintela es una de las pioneras en la aplicación de las Matemáticas a la Industria. Compagina la gestión de las principales plataformas española y europea de este ámbito con la investigación y asegura que nunca se ha sentido en desventaja por ser mujer.

Peregrina Quintela, en su despacho de la Facultad de Matemáticas de Santiago. | // XOAN ÁLVAREZ

A Peregrina le gusta el orden, el razonamiento, la satisfacción de resolver problemas y la paz interior. Pero la catedrática viguesa, una de las más importantes matemáticas de España, también tiene muy claro que la vida no depende solo de la lógica; que la suerte y el azar son elementos que escapan de nuestro control y que las fórmulas no siempre funcionan.

Peregrina Quintela (Vigo, 1960) es una de las grandes precursoras de la matemática aplicada a la industria. Fue promotora y directora de ITMATI (Instituto Tecnológico de Matemática Industrial). Fundadora y presidenta de la Red Española de Matemática Industrial hasta el pasado mes de junio y, en estos momentos, es la presidenta de la Plataforma Española de Tecnologías de Modelización, Simulación y Optimización en un Entorno Digital y vicepresidenta de EU-MATHS-IN (European Service Network of Mathematics for Industry and Innovation), gestión que compagina con una importante labor investigadora.

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Peregrina no contó con ningún referente que la guiara en el mundo de las Matemáticas y de la Física. Los padres de la catedrática carecían de estudios y su padre era mutilado de guerra, pero animaron a sus tres hijos, dos chicos y la pequeña Peregrina, para que se tomaran en serio su educación y no dependieran de nadie en el futuro. A Peregrina desde niña le atraían las ciencias y, en concreto, recuerda que le divertían las matemáticas: “La mayoría de mis profesores fueron mujeres y tengo buen recuerdo porque me las hicieron atractivas”, cuenta.

Peregrina saluda al Rey Felipe VI en un acto oficial

En su casa no faltaba nada, pero las cuentas tampoco eran sencillas. El desbordante talento para las ciencias de Peregrina pronto llamó la atención en el Instituto de A Guía, donde cursaba el bachillerato, y los números fueron cuadrando. “Con 16 años gané unas olimpiadas matemáticas gallegas y el premio era una beca de la Sociedad Matemática Española, que fue lo que me decantó para estudiar esta carrera”, recuerda Quintela.

Así, la viguesa hizo las maletas para estudiar en Santiago y simultaneó el título de Matemáticas con el primer ciclo de Físicas. Asegura que en la facultad había equilibro entre chicos y chicas y que no percibió nunca un trato diferente por parte de los profesores hacia ellas. “Nadie me puso cortapisas, ni la familia ni los profesores; nunca me intentaron desanimar diciendo que aquello era mucho para mí, nunca me hicieron sentir que por ser mujer fuera a tener problemas”, agradece. Y esa sensación, insiste, ha sido la que le ha acompañado durante toda su vida profesional.

“Las mujeres somos capaces de todo y no estoy a favor de las cuotas; no se puede justificar que una persona con menos méritos pase por delante de otra por ser mujer”

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Peregrina habla pausada y transmite calma, pero en su discurso se percibe la fuerza y la determinación de una mujer inquieta, rebosante de ideas e incansable trabajadora.

Al terminar la carrera, Peregrina tenía la urgencia de financiarse la vida y como quería terminar Físicas -en Santiago solo existía el primer ciclo- se mudó a Madrid ya que consiguió plaza en la Universidad Autónoma y así podría dar clases al tiempo que terminar Físicas. “Al final me fue imposible simultanearlas, pero aquellos estudios no fueron en vano, sino que me hicieron ponerme en la frontera entre ambas especialidades”, destaca. Y es que, aunque cuando ella estudiaba en la universidad las Matemáticas eran una carrera prácticamente abocada a la docencia, Peregrina prefería la investigación y sus pasos iban dirigidos hacia la aplicación de las matemáticas en la industria, algo que en los años 90 del siglo pasado era visto con enorme escepticismo desde las propias empresas y hoy es la clave de su éxito.

"No se puede justificar que una persona con menos méritos pase por delante de otra, sea hombre o mujer”

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Realizó un doctorado en Francia gracias a unas ayudas de la embajada que le permitieron seguir siendo autosuficiente. Y después regresó a Madrid. Fue el destino el que la trajo de nuevo a Galicia cuando, durante una visita a su familia un fin de semana, se encontró con un responsable de la universidad que le informó de que iban a salir plazas y se presentó. “La vida no es todo matemático; la suerte y el azar influyen mucho”, advierte con una sonrisa.

En segundo de carrera Peregrina había conocido al que después se convertiría en su marido, un ferrolano con el que la ecuación alcanzó el segundo grado. Tuvieron dos hijos sin contar con las mejores condiciones para conciliar. “En Santiago no teníamos apoyo familiar, pero la maternidad fue algo natural; no nos planteamos retrasarla para cuando el piso estuviera comprado y mi cumbre profesional alcanzada”, explica. “Pasamos momentos difíciles, pero la crianza fue compartida por los dos y al final se sale adelante”, dice. Sin embargo, lamenta que para los jóvenes actuales es más complicado: “Ellos tienen una incertidumbre mucho mayor, ya que no hay contratos a largo plazo”.

Peregrina leyó la tesis francesa cuando su hijo mayor tenía 6 meses y su marido se quedó una semana entera con el bebé. “Siempre intentamos compatibilizar las cosas, ser muy organizados”, relata.

La pareja trató de poner a disposición de sus hijos “toda la formación e información necesarias, pero que ellos tomaran siempre sus propias decisiones”. Tampoco disfrutaron los retoños de la ventaja de tener dos expertos matemáticos en casa. “Nunca les ayudamos con los deberes; el aprendizaje es una pendiente continua que hay que escalar de forma paulatina; si les ponemos un ascensor luego caerán de bruces. Por eso nunca recomiendo a los padres que hagan esa tarea”, apunta.

Y la táctica parece que funcionó. Aquellos niños tienen ahora 33 y 31 años; el mayor es doctor en Físicas y el pequeño, pediatra.

Peregrina considera que la enseñanza de las matemáticas ha ido mejorando. “Antes era muy abstracta, ahora se ponen ejemplos más reales y eso motiva a los alumnos y también fomenta la relación con otras asignaturas. Sin embargo, se abusa de los ejercicios repetitivos y se presta poca atención a la lógica, que es lo que se necesita en el día a día”, argumenta.

El ascenso de la catedrática viguesa hasta convertirse en una de las matemáticas españolas más relevantes fue desarrollándose de una forma natural. “Empecé en el nivel más bajo, como profesora ayudante, y fui cubriendo etapas dando lo mejor de mí misma. Para mí el trabajo siempre ha sido un hobbie, disfruto con él y me atraen las iniciativas que supongan un cierto desafío. Además, he tenido la suerte de que en mi entorno siempre me han valorado y me han ido ofreciendo nuevas posibilidades que me hicieron ser más visible”, describe.

Acto de constitución de EU-MATHS-IN

En este momento de su vida, la catedrática no relaja el ritmo. Es la presidenta de la Plataforma Española de Tecnologías de Modelización, Simulación y Optimización en un Entorno Digital (PET MSO-ED) y la vicepresidenta de EU-MATHS-IN (European Service Network of Mathematics for Industry and Innovation), red europea en la que colabora desde 2013, cuando se fundó. “La plataforma española persigue que las matemáticas lleguen a la industria y establece un espacio en el que las empresas y las entidades académicas trabajan conjuntamente”, describe. “La colaboración entre la academia y la industria es esencial para establecer estrategias conjuntas y que las matemáticas ayuden a la industria a ser más competitiva y a tomar decisiones más fiables y eficientes”. Por su parte, en la plataforma europea Peregrina es la encargada de poner en marcha una red para coordinar a nivel europeo las demandas de las empresas.

Gestionar estas redes supone para la viguesa un enorme trabajo que ella realiza sin queja. “Hoy en día se transmite que las cosas no requieren esfuerzo, que vienen por sí solas, y eso no es verdad. Desarrollar nuevo conocimiento exige esfuerzo, mucho diálogo y paciencia”, apunta la viguesa, que recibió en 2016 el premio María Josefa Wonenburger.

Además de la gestión, ha mantenido todos estos años viva su labor investigadora. No solo por gusto, sino también por necesidad. “A los investigadores nos miden por sexenios de investigación y por papers publicados, casi en exclusiva, y es un problema porque la gestión y la transferencia no se tienen en cuenta para marcar hitos en tu carrera profesional”, lamenta. Esta realidad, advierte, “provoca que los jóvenes investigadores se centren en publicar para que no se ralentice su carrera, aunque en realidad no tengan algo nuevo que decir, y no consideren tanto la transferencia. Habría que cambiar esos criterios”, destaca.

En los órganos directivos de estas plataformas científicas, tanto la española como europea, sobran dedos en una mano para contar a las mujeres. “No sabría decir por qué ocurre esto, pero creo que el trabajo para cambiarlo lo deben hacer las propias mujeres. A veces somos nosotras mismas las que frenamos nuestras carreras”, opina.

En su escaso tiempo libre, Peregrina confiesa que es incapaz de estar en casa sin hacer nada. Para ella, el descanso implica movimiento y por eso disfruta especialmente con el senderismo. “Si estoy en casa me pongo a ordenar, a cocinar, a leer… No puedo quedarme tirada en el sofá”, asegura. Y, sobre todo, disfruta junto a su familia, que en los últimos meses creció con la llegada de su primer nieto. “Viven en París, pero desde que nació ya hemos ido tres veces a verlo”, asegura con una sonrisa. Y es que para una mujer como Peregrina las distancias son simples números con una sencilla solución.

 

Hypatia, la brillante científica de Alejandría

Hypatia de Alejandría nació sobre el año 370 d.C. y su padre, el filósofo y matemático Teón de Alejandría, se encargó de su educación.

Hypatia, fotografía de 1867, por Julia Margaret Cameron.

Hypatia, fotografía de 1867, por Julia Margaret Cameron.

Su padre trabajaba en el Museo, institución dedicada a la investigación y la enseñanza, e Hypatia se formó allí e incluso llegó a dirigirlo alrededor del año 400. Se convirtió en una de las mejores científicas y filósofas de la época y durante veinte años se dedicó a enseñar.

Hypatia se negó a convertirse al cristianismo por lo que fue acusada de conspiración contra el líder cristiano de Alejandría, tras lo que un grupo de fanáticos religiosos la asesinaron de forma muy cruel. Aunque todos sus escritos se han perdido, existen numerosas referencias a ellos. Su trabajo más extenso fue en álgebra. Escribió, entre otros, un comentario sobre la Aritmética de Diofanto y un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio.

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