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La UVigo reduce en 10 millones sus cuentas al captar menos fondos para equipamientos

El presupuesto cae un 5,31% tras alcanzar su récord histórico este año, pero se mantiene por encima de las cifras de 2019 | El gasto en personal aumenta en 4 millones de euros

Alumnos de la Universidad de Vigo

Alumnos de la Universidad de Vigo R. Grobas

Las cuentas de la Universidad de Vigo sufren un parón en la escalada que mantenían de manera continuada desde 2016. Los presupuestos del próximo año se recortarán en 10,3 millones de euros porque la institución captó menos fondos para infraestructuras científicas y de eficiencia energética, tras el importante éxito en convocatorias anteriores, y está pendiente de la firma del convenio anual con la Xunta. Aún así, el importe global de 184,6 millones de euros se mantiene por encima del consignado para 2019.

Las elecciones autonómicas y la situación de pandemia han obligado a prorrogar el plan de financiación de las universidades gallegas, que entró en vigor en 2016 y debía finalizar este año. La UVigo, que aspira a que la consecución de objetivos gane peso en el próximo programa plurianual, estima que recibirá una partida similar a la del año pasado en los capítulos principales de financiación estructural y por resultados –116,5 millones–. Una cantidad que ya incluye el incremento del 0,9% por la subida salarial y los nuevos sexenios de transferencia –complementos– que deberán ser abonados.

Los ingresos por tasas y matrículas se reducen un 6% y las transferencias de capital se desploman un 43,3% por la menor captación de fondos externos. Esto hace que las transferencias corrientes y, por tanto la dependencia de la financiación autonómica, aumenten su peso en los ingresos totales desde el 67,17% del ejercicio anterior hasta el 80,24% en 2021.

La dependencia de los fondos de la Xunta aumenta del 67% al 80%

El equipo de gobierno defenderá el próximo miércoles ante el Claustro una estrategia presupuestaria basada en “previsiones racionales” y marcada por una “gestión eficiente” de los recursos. Un año más, el rector Reigosa prioriza el gasto en el capítulo de personal para cumplir sus promesas electorales sobre estabilización de personal y abono de pagas “extra” pendientes, así como para garantizar la obligada subida salarial.

De esta forma, el gasto en el capítulo I supone el 63,28% del total y alcanza los 116,8 millones, 4 más que en 2020. Los gastos corrientes se “contienen” y se reducen un 0,48%, mientras los financieros se mantienen invariables para poder sufragar avales de licitaciones públicas o afrontar la devolución de ayudas no ejecutadas.

Por su parte, las transferencias corrientes disminuyen en casi un 10% por la caída de las ayudas del Gobierno central para los proyectos de relaciones y becas internacionales como el programa Erasmus. Sí se mantienen las cifras anteriores de gasto en las ayudas propias de la UVigo.

Las inversiones reales sufrirán el mayor recorte –un 32,41%–, que se explica por el éxito anterior obtenido en programas nacionales y autonómicos de ayudas para infraestructuras de I+D y eficiencia energética, que incrementaron en gran medida los ingresos para 2020. Y la UVigo también lo justifica en que todavía no ha firmado el convenio anual con la Xunta.

Hugo Barreiro

El saldo corriente se mantiene en negativo por cuarto año consecutivo y en 2021 esa diferencia se duplica porque en el capítulo VIII se incluyen los fondos recibidos de la Xunta para ejecutar gastos debidos al COVID-19.

Las políticas de personal se mantienen como “uno de los pilares fundamentales” del equipo de gobierno. Además del abono de pagas “extras” pendientes, que no será posible hasta 2022 a pesar de la promesa electoral de Reigosa, el gobierno universitario sacará a concurso el “máximo” de plazas de profesores y catedráticos que permita la tasa de reposición fijada por la Ley de Presupuestos del Estado –108%–. También mantendrá los planes de captación y retención de talento basados en mérito y capacidad, promoverá la promoción a figuras estables de los profesores ayudantes doctores y convocará nuevas vacantes utilizando esta misma figura para corregir los desequilibrios en las distintas áreas de conocimiento.

Respecto al personal de administración y servicios, el equipo de Reigosa aspira a mantener su línea de “diálogo y negociación” con los representantes de los trabajadores y prevé bajar del 8% la temporalidad entre el colectivo laboral y funcionario, además de impulsar procesos selectivos pendientes que se vieron afectados por la situación de pandemia.

Instalaciones de la ETEA

El desembarco del Campus del Mar en la ETEA, aún sin fecha

Aunque el presidente Feijóo adelantó durante su visita a la ETEA a principios de noviembre que los trámites urbanísticos correspondientes a la parcela que ocupará la UVigo en la ETEA estaban “muy avanzados”, el ansiado desembarco sigue sin fecha. Los presupuestos de 2021 incluyen de nuevo el Campus del Mar como uno de los proyectos estrella de la UVigo y el equipo de gobierno detalla que la sede en el antiguo recinto militar continúa siendo “un objetivo a consolidar” por el cual siguen “trabajando”. Pero no adelantan cuándo podrían comenzar las obras ni clebrar su apertura. El complejo en la ETEA será “además de un centro de investigación puntero, un centro de creación de riqueza” y también albergará una Universidad de Verano, cuya creación se “iniciará” en 2021.

Nuevos centros de I+D

La institución académica también promoverá el próximo año la candidatura del Centro de Investigación de Tecnologías, Energía y Procesos Industriales (Cintecx) como centro de I+D de la Xunta, así como la transformación de dos agrupaciones, Ecobas y Citaca, en institutos o centros. El Vicerrectorado de Planificación dispondrá de 6,5 millones de euros para actividades de centros docentes y para acabar las obras de eficiencia energética iniciadas en los tres campus. A lo largo de 2021 se abrirá la Escuela Abierta de Formación Permanente, que ayudará a “aumentar los ingresos” con una oferta de títulos “atractiva”. Y respecto a los alumnos, se mantendrán las becas y premios y se consolidarán nuevas ayudas como las destinadas a paliar situaciones derivadas del COVID-19. También se diseñarán planes de atención a estudiantes con altas capacidades o dificultades en la lecto-escritura, y se activará un protocolo de actuación para el cambio de nombre y el género de uso común.

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