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El abogado vigués acusado de calumniar a un magistrado: “No fue un calentón”

El abogado (de espaldas) durante el juicio celebrado en Vigo. / FdV

El abogado (de espaldas) durante el juicio celebrado en Vigo. / FdV

¿Fueron acusaciones y expresiones amparadas por el derecho de defensa y las naturales divergencias que pueden surgir en un procedimiento judicial? ¿O constituyeron al contrario un atentado contra el honor del magistrado? Ésta es una de las cuestiones a las que deberá dar respuesta la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo en su sentencia sobre un excepcional caso que llegó ayer a juicio: el de un abogado que se sentó en el banquillo acusado de difamar a un juez de Instrucción en un extenso recurso de apelación en el que, sostiene la Fiscalía, le imputó “falsamente” un delito de prevaricación y le atribuyó el ser “parcial”. La fiscal, en el primer caso de estas características en la urbe olívica al menos en los últimos años, acusa al letrado de un delito de calumnia hacia la autoridad y pide que sea condenado a pagar 5.400 euros de multa y otros 600 de indemnización al juez.

Todo se remonta a 2015. El abogado, Raúl V.C., colegiado en Vigo, con una trayectoria de bastantes años y que ha recibido el apoyo de colegas de profesión, se hizo cargo de un par de procedimientos en el que representó a un colega de profesión, otro letrado, que tenía una alta litigiosidad con su exmujer. Pues en el marco de un caso por presunta estafa procesal que se tramitaba en un juzgado de Instrucción de Vigo fue en el que, en un recurso de apelación, el abogado realizó las atribuciones y expresiones que ahora lo sientan en el banquillo. La fiscal le acusa de negar la imparcialidad del juez, “llegando a atribuirle funciones de defensa de las imputadas”. El Ministerio Público resalta algunas de las frases contenidas en el escrito elaborado por el encausado, en las que se alude a la “ignorancia inexcusable del juez”, se hace referencia a Maquiavelo, se señala que el magistrado llevó a efecto su “pequeña” y “triste venganza”, se le atribuye un proceder “ilegal y arbitrario” y se le acusa de ser “condescendiente” en un interrogatorio.

La fiscal: "No todo vale"

La fiscal, en un juicio que junto a la documental solo contó con la declaración del letrado, mantuvo la acusación porque “no todo vale”: “El acusado es letrado en ejercicio, conoce los términos de un debate jurídico y sabe que hay una forma y unos términos; los que usó eran innecesarios para defender los intereses de sus clientes”.

El abogado, mientras, se declara inocente. El recurso de apelación, dijo, no fue fruto “de un calentón” ni tenía ánimo de calumniar. “Fui consciente de lo que escribía; lo pude poner de otra forma, pero no me arrepiento”, afirmó, suscribiendo los argumentos referidos en el escrito. Lo que él declaró sobre la cuestión de fondo es que todo pudo tener su origen en unas quejas contra el magistrado que su cliente presentó ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el decano –que fueron archivadas–. “Yo no tuve ni participación ni conocimiento de dichas quejas, pero su señoría creyó que las presentaba yo y le pareció bastante mal”, afirmó.

El jurista se refirió a una providencia judicial en la que, ahondó, se le advertía de que “si seguía presentando” escritos se daría parte el Colegio de Abogados y al decanato. “Me sentí amenazado y coaccionado”, declaró, reiterando que el juez actuó “por venganza” y que “prevaricó” en unas diligencias en las que le imputó hechos “que no eran ciertos”. “Llevo muchos años en la profesión y este es el único incidente que tuve”, se defendió.

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