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Los botellones y las reuniones en pisos preocupan "al extremo" a los hosteleros

Un agente de la Policía Local vigila la calle Teófilo Llorente

Un agente de la Policía Local vigila la calle Teófilo Llorente A. Villar

De una situación “esperanzadora” (el viernes) a otra de “extrema preocupación” (el domingo). Es el balance que hace el sector hostelero del pasado fin de semana, el primero en muchos meses sin estado de alarma y con el horario de bares y restaurantes ampliado hasta las 23.00 y 01.00 horas, respectivamente. La razón: el comportamiento de los ciudadanos que, sin tener en cuenta que la pandemia sigue haciendo estragos, decidieron organizar reuniones en pisos y botellones, dejando imágenes de aglomeraciones en las que las mascarillas, en algunos casos, lucían por su ausencia. Acciones que nublaron dos días en los que el gremio sonrió, con mesas y sillas prácticamente ocupadas a todas horas, sobre todo, en la jornada del sábado, en la que el tiempo respetó.

Así lo explica el presidente de la Federación Provincial de Hostelería (Feprohos), César Sánchez-Ballesteros. Cree que tanto los botellones como las reuniones en pisos pueden derivar en un aumento de los contagios en la ciudad y, por ende, en el endurecimiento de las restricciones en el sector. “Ha habido llenos el fin de semana, pero claro, con un aforo del 30% en interiores y del 50% en terrazas, es muy fácil. El viernes, teníamos ilusión, con muchas reservas y actividad, pero visto lo que pasó el sábado a la noche, estamos preocupados. Tememos que se nos señale de nuevo y tengamos que pagar el pato a pesar de que estamos con restricciones tanto de horarios como de capacidad”, señala, a la vez que relaciona este panorama con la “falta de ocio nocturno reglado”. “La gente quiere divertirse, se comprobó. Con las discotecas y demás negocios de la noche cerrados, busca una salida”, apostilla.

"Tememos que se nos señale de nuevo y tengamos que pagar el pato a pesar de que estamos con restricciones"

César Sánchez-Ballesteros - Presidente de Feprohos

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El representante de la patronal lamenta que una parte de los ciudadanos piensen que haber puesto punto final al estado de alarma signifique que ya se le ha ganado el partido a la pandemia. “Si se disparan los datos de contagios en 10 o 15 días, cerrarán los bares y los restaurantes. Ese es el miedo que tenemos”, expone Sánchez-Ballesteros antes de dejar claro que “todavía hay mucho personal en ERTE” –en torno al 70%– por las limitaciones de aforo, que hacen que la actividad “no sea rentable” para algunos profesionales del gremio.

Precisamente, el alcalde olívico, Abel Caballero, reclamó “por cuarta vez” a la Xunta que adecúe los aforos de la hostelería a la situación epidemiológica: “Vigo volvió a bajar ayer [por el domingo]: 2,7 en la incidencia acumulada a 14 días, que es de 124, por tanto, seguimos alejándonos del número crítico, que es 150. Estamos prácticamente igual que A Coruña, que tiene una norma de hostelería blanda, permitiéndosele un aforo del 75% en el exterior y del 50% en el interior. Le exijo a la Xunta el tratamiento a Vigo que le corresponde por el nivel de incidencia acumulada que tiene, no puede seguir con este trato discriminatorio”.

"Le exijo a la Xunta el tratamiento a Vigo que le corresponde por el nivel de incidencia acumulada que tiene: que amplíe aforos"

Abel Caballero - Alcalde de Vigo

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Una radiografía casi idéntica compone Rubén Pérez, el presidente de la Asociación de Comerciantes y Hosteleros Zona Náutico. Asegura que el fin de semana fue bien, con muy buen ritmo en las terrazas cuando la lluvia lo permitió, pero pone el foco en la limitación de aforos. “La gente respondió muy bien, el problema es que, con tan solo el 50% en terrazas y el 30% en interiores, la actividad sigue mermada. Reclamamos volver a la normalidad en ese sentido: no somos los culpables de los contagios y ayudamos a que no proliferen las reuniones privadas. Nos preocupan las imágenes que se vieron el sábado en la ciudad”, explica.

Situación de los hoteles

El alivio de las restricciones no dibujó una sonrisa en la otra pata del sector, los hoteles, que continúan transitando por un páramo a la espera del verano. A pesar de la apertura de las fronteras gallegas, este tipo de alojamientos se quedaron este fin de semana en una cifra de ocupación mínima: se situó entre el 10% y el 15%, según concretan tanto el presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo (Ahosvi), Jaime Pereira, como su homólogo en la Federación Provincial de Hostelería, César Sánchez-Ballesteros.

Intervenciones policiales

Caballero informó que, en la noche del domingo al lunes, el comportamiento en la ciudad de Vigo “fue bueno”. “Fue una noche tranquila”, subrayó antes de detallar que se contabilizaron 26 denuncias: 18 por no respetar la prohibición de estar con no convivientes de 1.00 a 6.00 h y ocho a locales “por temas poco significativos”.

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