Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Holmes de doña Emilia

Pardo Bazán quiso superar a Conan Doyle en dos novelas policíacas, que ahora se publican, una de ellas inédita

Retrato de Emilia Pardo Bazán. MUSEO DE BELLAS ARTES DE A CORUÑA

Lectora voraz pero, a la par, crítica con los relatos de Conan Doyle protagonizados por Sherlock Holmes, muy de moda en su época, Emilia Pardo Bazán decidió adentrarse en la novela policíaca con una obra en la que, entre otras cosas, además de cuestionar los códigos de un género que daba sus primeros pasos, publicó en 1911 bajo el título de “La gota de sangre”, cuyo principal objetivo era lograr la “novela negra perfecta” ahondando en un aspecto que estimaba ausente en los Holmes de Doyle: la complejidad psicológica. En ella, la condesa presentaba a su figura estelar, el detective Ignacio Selva, implicado en un peculiar crimen en el que los asesinos intentan culpar al investigador. No se tiene constancia de si doña Emilia quedó satisfecha con el resultado, y se desconocía que hubiese vuelto a escribir otra entrega de género detectivesco hasta que, en 1971, hurgando en sus archivos,  se encontró el mecanoscrito de una novela en ciernes titulada (se supone que provisionalmente) “Selva”, cuyo estado de conservación no era precisamente modélico: “Se trataba -cuenta José María Paz Gago- de ciento setenta cuartillas apaisadas, muchas de ellas corroídas por la humedad o quemadas por el fuego, repletas de tachaduras”.

Lo que sí se apreció es que en aquellas cuartillas había pistas inequívocas que unían este relato con el ya anteriormente publicado “La gota de sangre” y, especialmente, con aquel joven detective llamado Ignacio Selva.

Unas cuantas peripecias después , en la década de los 90 del siglo pasado, y llegados a la conclusión de que nos hallábamos ante una nueva e inédita tentativa de doña Emilia de sentar sus propias bases del género, desdeñando el modelo inglés al que calificaba de novelejas, comienza a plantearse, desde el seno de la Real Academia Galega, la labor de afrontar la reconstrucción de todo aquel material y dar salida al segundo proyecto negro de Pardo Bazán. La “misión” fue pasándose de unos a otros hasta que llegó a las manos de José María Paz Gago, escritor y catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de A Coruña, quien no solo se ocupó de ensamblar todo aquel “rompecabezas” sino que también ha corrido al cargo de la edición y el prólogo del libro recién publicado por Ézaro que, con el título conjunto de “Los misterios de Selva”, incluye, además de la novela inédita en la que se respetó el encabezamiento provisional de “Selva”, la ya publicada en su momento “La gota de sangre”.

La condesa consideraba que los relatos del escritor británico eran superficiales y se inventó su propio detective: Selva

Escrita entre 1912 y 1913, en “Selva” el detective deberá desentrañar el inconfesable enigma que rodea al clan de los Teplitz, una oscura estirpe nómada procedente de la Bohemia. PazGago quiere dejar bien claro que esta reconstrucción va dirigida, sobre todo, al disfrute de los lectores “que encontrarán aquí acción trepidante y serena reflexión, crimen y castigo, humor irónico y, también, una fascinante historia de amor”.

Gago, por último, avisa de que con estos dos relatos, doña Emilia se adelantó en una década a Agatha Christie, erigiéndose así en “la primera mujer que escribió novelas policíacas”.

Compartir el artículo

stats