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Faro de Vigo

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'Annette': operística genialidad

Leos Carax se alía con el dúo Sparks para componer un desbordante musical protagonizado por Marion Cotillard y Adam Driver que está lleno de hallazgos tanto visuales como sonoros

Una imagen de 'Annette'. EFE

'Annette'

Dirección Leos Carax

Intérpretes Marion Cotillard, Adam Driver, Simon Helberg

Año 2021

Estreno  20 de agosto de 2021 en cines/ 25 de noviembre en Filmin

Puntuación: ★★★★★

Resulta complicado analizar una obra tan compleja y apabullante como 'Annette'. Es una película para estudiar, para detenerse a desentrañar sus intrincadas claves, pero también simplemente se puede disfrutar dejándose llevar por el poder de inventiva visual, las brillantes composiciones, la arrolladora puesta en escena y su poder onírico, surreal y casi fantasmagórico

Es sin duda un misterio cómo han podido encajar todas las piezas en este descomunal trabajo fruto de la colaboración entre la banda Sparks y el cineasta Leos Carax. 'Annette' es un cruce tan bizarro como feliz, una especie de lluvia de ideas geniales que nunca se detiene, que nos lleva, a través de un torbellino de canciones de carácter sinfónico, por un viaje alucinado de la luz a la oscuridad, de la pasión y el amor a los celos, el odio y el ego masculino. 

Desde la primera secuencia, sabemos que Carax se encuentra en el puesto de mando como demiurgo de la función, mientras los hermanos Mael introducen a los personajes en una histórica apertura al ritmo de la energética 'So May We Start'. Los artífices reflexionan alrededor de las trampas del mundo del espectáculo y la forma en la que los espectadores reaccionamos frente a la belleza, la poesía que representa el personaje de Ann (una delicada Marion Cotillard), cantante de ópera que cada noche muere en la función, y a la brusquedad e irreverencia del personaje de Henry (un Adam Driver en constante metamorfosis corporal a través de su composición interpretativa), un cómico que se siente incomprendido.

Ellos representan una unión improbable, un amor imposible. A Carax siempre le ha gustado convertir sus películas en una especie de cuento macabro alrededor del mito de 'La bella y la bestia', también ha tendido en los últimos tiempos a exorcizar sus propios fantasmas a través de las historias, que siempre terminan hablando de sus obsesiones particulares e incluso de su propia vida. Sparks se han acoplado al universo del cineasta porque al fin y al cabo también han sido expertos en mezclar géneros, en experimentar, en jugar, solo que mientras ellos se divierten, Carax, sufre y sigue condenándose al tormento. 

Por eso 'Annette' es un filme bellísimo y poéticopero también brutal y desolador, con uno de los finales más devastadores del cine reciente. Podría decirse que el inicio es 100% Sparks, y esa secuencia de cierre, la única sin música, es 100% Carax. Entre medias, la simbiosis resulta apasionante. Escenarios que se convierten en bosques, bebés con forma de marioneta, 'stand-ups' que congelan la risa, tempestades marítimas, apariciones fantasmales y alusiones directas a Harvey Weinstein. ¿Algo más? El arrebato creativo, la furia artística, la eterna búsqueda de la elevación a través de las imágenes y el sonido.

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